

Categoria:
Cultivo Propio
Trepadora muy florífera y resistente al calor, ideal para muros, pérgolas y macetas, con floración espectacular en temporada.
Altura aprox
Ancho aprox
Luz
Temp. ideal
Toxicidad
Mantenimiento
Riego recomendado
Formato de venta
Nuestros expertos dicen
La Bougainvillea ‘Sanderiana’ es una trepadora vigorosa y muy ornamental, conocida por su floración prolongada y su capacidad para transformar muros, pérgolas y celosías en un punto focal lleno de color. Lo que vemos como “flores” en realidad son brácteas (hojas modificadas) de tono púrpura intenso que rodean pequeñas flores blancas.
Es una planta de carácter mediterráneo, amante del sol y del calor, que se desarrolla especialmente bien cuando tiene un soporte donde trepar y un sustrato con buen drenaje. Una vez establecida, tolera bien periodos de sequía y premia con floración más abundante cuando no se riega en exceso. En maceta funciona muy bien si se controla el riego y se le da una ubicación luminosa y protegida.
Galeria de imagenes
Beneficios
Aporta floración muy larga y gran impacto visual con poco mantenimiento.
Ideal para cubrir muros, vallas, pérgolas y celosías, creando sombra y privacidad.
Muy resistente al calor y adaptable a jardines secos una vez establecida.
Funciona muy bien en maceta grande para terrazas y patios soleados.
Permite dar verticalidad al jardín y estructurar espacios con un elemento protagonista.
Buena opción para jardinería mediterránea y composiciones de bajo consumo de agua.
Sus brácteas aportan color sin necesidad de floración delicada, manteniendo el efecto ornamental durante más tiempo.
Cuidados especiales
Necesita sol directo para florecer con intensidad (a menos sol, menos floración).
Usar sustrato muy drenante; evitar encharcamientos para prevenir pudriciones.
Riego moderado tirando a bajo: dejar secar parte del sustrato entre riegos.
En maceta, conviene no sobredimensionar el tiesto; florece mejor si está algo “ajustada”.
Agradece poda tras la floración o a finales de invierno para controlar forma y estimular brotes floríferos.
Proteger de heladas: el frío intenso puede dañar ramas y frenar su crecimiento.
Vigilar cochinilla y pulgón en brotes tiernos (especialmente en climas cálidos y secos).
Guiar y atar los tallos jóvenes al soporte; con el tiempo lignifican y se vuelven más rígidos.


